Confesiones desde la abstinencia

Confesiones desde la abstinencia

domingo, 27 de septiembre de 2015

Dia 0: Recaida ( o yo a Chicago, tu a Parauta)

Sí. Escribo esto desde la más absoluta de las vergüenzas . No sé donde meterme ahora mismo.
Si. Han caído dos, uno detrás del otro. No sabía ni que los tenía. La memoria de las cosas escondidas.
Supongo que los tendría guardados para cuando llegara algún momento notable.

No tengo ni idea de cómo se han ido liando los acontecimientos. Rupturas. Cambios de ciclo. Vueltas a empezar o a terminar.
No soy capaz nada más que de tranquilizarme fumando. Se me ha olvidado llorar, sería lo más fácil, lo más cómodo, pero no me sale. Solo fumar. Fumar. Mierda de tabaco, mi gran amigo, mi único consuelo ahora. DEPENDENCIA.

Ni siquiera soy capaz de escribir con coherencia. Se me ha olvidado escribir en estado de shock. DEPENDENCIA. Pienso ya en el placer del tercero mientras intento recordar cómo leches se lloraba. Paradojicamente, o casualmente, también sería el tercero. Cosas de la métrica.

DEPENDENCIA.

Me está sentando mal, pero a la vez bien.

Necesito tranquilizarme y estudiar. Qué situación más absurda y qué sensación de ridículo.
Ni siquiera sé lo que necesito , me estoy dejando llevar por esta sensación de vacío que intento llenar con otro cigarro. Mañana, o tal vez algún día, me arrepienta del momento en el que cogí el mechero para encenderlo. No va a servir de nada, lo sé, pero es como si me llamara mi amigo insano. Y lo peor, voy a su encuentro sin condiciones, como un borrego.

DEPENDENCIA. Me perseguirá hasta acabar conmigo.

DEPENDENCIA. DÍA 0

Parauta:  buen sitio para morir. Ni siquiera sé donde está.



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